El katsuobushi, que también se conoce como hanakatsuo o karebushi (a veces varía el nombre según el grosor de las virutas), se incorpora en otros platos de forma sencilla, en ensaladas, en salsas, en sopas, en las bolas de arroz rellenas conocidas como Onigiri y en muchos otros platos de la cocina japonesa.

Los copos de bonito se elaboran a través del secado, el fermentado y el ahumado del atún de altura (bonito de vientre rayado). Antiguamente se sacaban las virutas de bonito en el momento de incorporarlas a un plato, para ello utilizaban un utensilio llamado katsuobushi kezuriki, que no es más que una especie de mandolina de madera.

Pero ha ganado la batalla la comodidad y ahora se comercializa el katsuobushi en bolsas de mayor o menor tamaño y la verdad es que resulta muy práctico e interesante como ingrediente en nuestra cocina.

Como podéis ver en la foto, el katsuobushi se presenta en finísimas escamas de color marrón que puede ser más claro o más oscuro, pero llega a transparentar. Proporciona un sabor salado, ahumado, sabroso… umami (delicioso) el quinto sabor, y es por su alto contenido en ácido inosínico, un nucleótido que se encuentra en los músculos y otros tejidos del pescado en este caso y que se utiliza como aditivo (E630) para potenciar el sabor de los alimentos. Éste se consigue por la hidrólisis y otras modificaciones químicas de los extractos de pescado y levaduras (Aspergillus glaucus), no recomendado para quienes padecen problemas de hiperuricemia o gota.

Además de en tiendas de alimentación oriental, podemos encontrar el katsuobushi o copos de bonito en algunos grandes supermercados y en tiendas de dietética. Nosotros tenemos el bonito en copos de la casa Luz de Vida, su precio no llega a los cuatro euros, aunque el paquete sólo contiene 30 gramos.

Si no lo habéis probado, os recomendamos hacerlo, pero empezad con poca cantidad. Dejaréis a vuestros comensales sorprendidos si lo servís sobre un plato caliente, ya que el calor hará a los copos de pescado bailar.